Desde Izquierda Unida de La Rioja, queremos solidarizarnos con la familia y los allegados del último trabajador muerto por accidente laboral en la presa de Enciso, ante el dolor que esto supone y volvemos a declarar que no se puede consentir que una persona pierda la vida cuando ocupa su puesto de trabajo.

Esta muerte, la segunda que se produce en el tajo de la presa de Enciso desde que comenzaron las obras, es un claro ejemplo de la actual situación de precariedad laboral en la que se encuentran los trabajadores y trabajadoras en todo el país, que se ven agravadas en estas grandes infraestructuras. En ellas la subcontratación y el ajuste de costes deterioran aún más las condiciones y las prisas, como es el caso, lo cual está llevando a realizar labores de ejecución durante las 24 horas del día.

Queremos recordar que este drama se suma al sufrido el pasado marzo, donde murió aplastado por una prensa otro trabajador en la empresa MB Tooling, situada en el polígono industrial El Sequero de Arrúbal. Estas muertes no son sucesos, sino una lacra contra la que el Gobierno Regional no puede mirar hacia otro lado y debe multiplicar los medios que impidan que esto ocurra. En La Rioja el año pasado murieron 7 personas mientras realizaban su trabajo, aumentando la tasa de accidentes laborales un 6,8%, en un país en el que mueren dos trabajadores al día.

Estas cifras son insostenibles y pedimos una investigación exhaustiva para conocer si se estaban llevando de forma correcta los turnos, el control de horas extraordinarias y si se contemplaban todas las medidas de Prevención de Riesgos Laborales para esclarecer las responsabilidades empresariales que pudieran existir.

Desde IU queremos reafirmar nuestra posición contraria al recrecimiento actual de la pared de la presa, ya que, atendiendo a las evidencias geológicas, esta es un peligro por la posible generación de sismicidad inducida y deslizamientos de ladera, creyendo suficiente su actual altura que albergaría una capacidad de 10 Hm3.

Además, pedimos replantear el proyecto desde la racionalidad, la proporcionalidad y la estimación de las necesidades de consumo de agua, con un control en tránsito del cauce, buscar una solución para el segundo tramo de la carretera, salvaguardar el río en toda su dimensión y establecer un plazo razonable para finalizar la obra.